lunes, 5 de diciembre de 2016

REENCARNACIÓN (desde la Kabbalah)

La Kabbalah no es una teoría, es una postura de análisis de los textos bíblicos donde se encuentra la “verdad” divina, desprendiéndose esa revelación acerca del mundo y de cada ser humano. Es una sabiduría ancestral con 5.000 años de antigüedad que se remonta a la antigua Mesopotamia. Detalla cómo están conformados los mundos, incluyendo el nuestro y las fuerzas que actúan sobre los seres humanos.

La tradición consagra un texto base que es El Zohar, el que manifiesta dentro de sí toda la heterogeneidad de fragmentos científicos, espirituales, teológicos y esotéricos. Se atribuye la autoría al Rabí Shimón bar Yojai, discípulo del Rabí Akiva, quien en la época de dominación romana en Judea, escondiéndose en una cueva por 13 años, compuso este libro que trata de la luz oculta, la del primer día de la Creación y lo llamó Zohar, que significa esplendor. No podemos determinar si estos sucesos efectivamente ocurrieron así, pero al menos se ha validado a través del tiempo y se le ha estudiado como tal.

Esta enseñanza pasó de generación en generación partiendo desde la entrega de la ley mosaica a Josué y así cada prole fue recibiendo de la anterior y entregando a la siguiente. Es este proceso lo que llega a configurar la tradición.

Durante la Edad Media y sin relación con el misticismo, la palabra Kabbalah pasó a ser sinónimo de tradición; es decir, el compendio de valores y creencias derivadas de la Ley de Moisés y actualizado por el Talmud.

El erudito G. Scholem nos dice que entre los siglos XII y XIII el misticismo judío cobró fuerza de movimiento en Provenza, en medio de un marco de revoluciones cristianas que tenían relación con el descontento hacia la Iglesia. El cabalista asume posiciones inéditas frente a la tradición religiosa judaica.

Frente a todas la situaciones y hechos que mantuvieron la tradición (en principio), y la redefinieron los cabalistas de un tiempo a esta parte (como segunda etapa), podemos señalar que el tema del alma en la teoría de la reencarnación, desde uno de los puntos de vista de la Kabbalah judía, está en los fundamentos de esta sabiduría ancestral, ya que comprende el conocimiento de que el alma no depende del cuerpo. El hombre recibe el alma de acuerdo a las leyes espirituales absolutas y determinadas, las cuales no son influenciadas por las ciencias físicas o biológicas.

M. Laitman nos dice que si nos preguntamos cómo se integraría un alma individual en un alma colectiva como la de Adam, en realidad la respuesta pudiera ser que el alma nunca se fue del alma general; simplemente dejó de sentirla, una vez que adquirió el deseo egoísta. Al adquirir deseos egoístas no corregidos el alma va perdiendo progresivamente su sensación del mundo espiritual, lo que es interpretado por el alma individual como separación del alma general. Por consiguiente comienza a sentir un deseo en sí más ordinario, más común, más espeso, llamado “cuerpo”. Los cabalistas dicen que el alma lo siente como el nacimiento en el cuerpo biológico.

Pero en el proceso de anhelar la corrección (tikún), el alma va recuperando esta falta de percepción y vuelve a descubrir su estado verdadero en el alma colectiva.

La recuperación de esta sensación es llamada “el ascenso por los peldaños de la escalera espiritual”, desde nuestro mundo hacia el mundo de Atzilut[i].

El tema de la evolución del alma humana y su conexión con el Creador es la motivación de la existencia de la Kabbalah y todos los temas tangenciales y transversales a ella son susceptibles de ser abordados. Por eso la teoría de la reencarnación está dentro del estudio cabalístico a través del tiempo. Todos los datos proporcionados y todas estas informaciones disponibles a través de los libros sagrados y de la sabiduría alcanzada por los cabalistas de todos los tiempos, son coadyuvantes para entender y posicionar el tema del alma, la reencarnación y la Kabbalah como indisolubles.

El tema del alma en la teoría de la reencarnación, dentro de la globalidad de la Kabbalah, deriva de la impronta judaica cabalística que visualiza el proceso histórico individual y colectivo como progreso hacia la realización, de lo que Martín Buber[ii] llamaría el definitivo diálogo entre el cielo y la tierra. Aquí reside la autenticidad y la originalidad de la situación del alma y su constante retorno hasta sellar todas las correcciones, desde la visión cabalística.

La tradición cabalística nos dice que el alma es una fuerza espiritual, que es resultado de la unión de dos fuerzas espirituales. Las almas “elevadas” provendrían de uniones realizadas en el mundo de la Creación y las almas “más bajas” provendrían de uniones realizadas en el Mundo de la Acción. El Mundo de la Creación es también llamado como “la carrera de las almas”.

Por lo demás, sin duda que todas las posibilidades de decodificación están abiertas. No olvidemos que las vías metodológicas de interpretación son numerosas, pero para el caso mencionaremos dos: Peshat y Drash. El primer término respeta la letra; suele ser interpretación literal. El segundo término va hacia las profundidades, la alegoría, la fantasía, la metafísica. Su interpretación alegórica se aleja del texto y lo entiende como símbolo. Esta postura fue desarrollada particularmente por Filón de Alejandría[iii], en el siglo I y culminará en el siglo XIV en el movimiento cabalístico, donde la libertad interpretativa no tiene  límite alguno.

En la actualidad la idea de reencarnación, por sí misma, ya no se califica como imposible de abordar y mucho menos de absurda. La historia ha dado la posibilidad de convertir la idea del retorno del alma como hipótesis probable, arrojando más luces que cualquiera otra teoría sobre los oscuros problemas de la constitución del hombre.

“No hay que devolver el discurso a la lejana presencia del origen; hay que tratarlo en el juego de la instancia…” (Michael Foucault: La arqueología del saber)





[i] Mundo de la Emanación
[ii] Nació en Viena (1878) y murió en Jerusalén (1965). Estudio en universidades de Viena y de Berlín. Escribió recreación libre de leyendas y cuentos jasídicos. Fue profesor de religión y ética hebrea; también de historia de las religiones. Emigró a Israel y fue profesor de filosofía social en la Universidad Hebrea de Jerusalén.
[iii] Alejandría, 15 A.E – Alejandría, 45 D.E: Filósofo renombrado del Judaísmo durante el período helenístico.